viernes, 27 de diciembre de 2013

Guardaremos nuestra suerte...

Y lo que me encanta ponerle puntos suspensivos a todo. Como me gusta que las cosas nunca acaben, no dar nunca nada por terminado. Siempre habrá algo por lo que continuar....
Otro año más, a 27 de Diciembre y todavía no había escrito mi despedida del año. Y es que pensé que este año no la iba a necesitar, pero hoy me han entrado las ganas de desahogarme un poco por aquí, ya que hacía tiempo que no lo hacía. ¿Por qué será que siempre que nos vemos en el final de algo, o a punto de perder algo se nos acumulan tantos sentimientos? Porqué será que en el final de todo es cuando nos acordamos de todos y cada uno de los momentos que nos han sacado las mayores sonrisas o las lágrimas más amargas.
Este año ha sido un gran año, lleno de los momentos más bonitos al lado de la persona que ahora mismo ocupa casi el 99% de mi vida, con la que he compartido momentos que pase lo que pase no voy a olvidar nunca. La que me ha ayudado en mis peores momentos, pero también la que me ha sacado lágrimas muy amargas. Hoy, sin ir más lejos, en uno de esos brotes de bipolaridad que  me dan de vez en cuando.
Pero no, haciendo un gran balance, me doy cuenta que este año, no hubiese sido tan bueno sin haberlo compartido con él. Creo que ha habido años muchiiisimo mejores y en los que he estado orgullosa de que acaben. Pero este no es el año. Sé que a veces soy difícil de entender y que puedo herir a los que me rodean, también se que no soy demasiado lista, pero puedo decir que se valorar las cosas importantes de mi vida. Y a pesar de este año, soy capaz de llevarme momentos inigualables rodeada de lo mejor que una persona puede tener: ellas, mis barrigonas, mis amigos, mis compañeros, mi familia... pero sin duda, me quedo con mi persona, con capacidad de superación, con mis ganas de luchar por todo, por conseguir mis metas poco a poco y por no rendirme nunca. Ya sea por que me lo han enseñado, o por que lo he tenido que aprender, pero ha sido un año para darme cuenta de mis límites y posibilidades.
Al final, tengo que agradecer a este 2013 por ofrecerme tantos retos, por lograr que me de cuenta de lo capaz o incapaz que soy de hacer o conseguir lo que me propongo.
Y sin lugar a dudas, me quedo con esta magnífica foto que resume perfectamente las ganas que tengo de cambiar de aires...
Tururú trompeta!!!!!!!!!! =) 

FELIZ ENTRADA DE AÑO... Y QUE SEA MEJOR QUE ESTE QUE SE VA!


jueves, 9 de mayo de 2013

Vamos a disfrutar de lo que tenemos sin pensar en el mañana. =)

A veces, nos sentimos tan desorientados en la vida, que nos creemos que el resto del mundo no tiene una sonrisa para nosotros. Intentamos tener una sonrisa para el resto del mundo y no nos damos cuenta que la sonrisa que nos falta es la nuestra propia. Tenemos a personas a nuestro alrededor que, aunque a veces nos creemos que no responden, están ahí. Intentamos separarlas de nosotros por celos, desconfianzas, rencores... pero que a la hora de la verdad siempre acaban sacándonos las mejores y más bonitas sonrisas. Nos hacen vivir momentos que sabemos que no olvidaremos y que quedarán aunque las cosas no salgan bien. Pues es todo esto con lo que tenemos que quedarnos. Todos cometemos errores, todos tropezamos mil y una vez con la misma piedra, porque en realidad, esa caída no nos hace tocar el suelo sino aprender que las caídas no son en vano. Aprendemos de ellas y, a pesar de saber que volveremos a caer, intentamos caer de otra manera. También sabemos que esa caída dolerá cada vez más, pero seguimos intentado moldear la piedra a nuestra manera. Cuando desistimos y empezamos a tener miedo del resultado y el final de las cosas, es cuando nos perdemos. Perdemos la posibilidad de que no acaben las cosas o incluso que acaben bien. Sabemos que que las cosas pueden salir mal, pero el no ya lo llevamos. ¿Y si sale bien? Si dejamos que la primera caída, la segunda o incluso la tercera nos derrote, entonces demos por terminada nuestra ilusión por la vida. Habremos desaprovechado sensaciones que no se compran. A veces, es más gratificante una derrota sabiendo que se ha luchado y se ha aprendido, que una victoria fácil.
=)

miércoles, 8 de mayo de 2013

Me encanta saber que estas ahí a pesar de todo y a pesar del tiempo.  Me encanta pasar cada segundo sonriendo por tu culpa, me encanta saber que pase lo que pase siempre voy a poder contar contigo. 
Y es que, hay personas que son imprescindibles en mi vida. Gracias por entrar y no salir nunca de ella. Gracias por apoyarme y aconsejarme cada segundo. Gracias por respaldarme en cada equivocación que he cometido. Gracias por avisarme. Y aunque a veces te de por decir: "te lo dije", siempre encuentro un punto de apoyo que me ayuda a ver algo de luz en las cagadas que cometí. Gracias por ayudarme a ser más positiva cada día. Gracias por dejar que confíe y desconfíe. ... Pero sobre todo, GRACIAS POR TODOS Y CADA UNO DE TUS AÑOS QUE ME HAS REGALADO. Estoy segura que todavía te queda mucho por aguantarme, que no te libras de mí así porque sí. 

martes, 13 de noviembre de 2012


Entonces voy a buscar esa película en blanco y negro que ha durado dos años. Toda una vida. Esas noches pasadas en el sofá. Lejos. Sin conseguir darme una explicación. Arañándome las mejillas, pidiendo ayuda a las estrellas. Fuera, en el balcón, fumando un cigarrillo. Siguiendo después ese humo hacia el cielo, arriba, más arriba, más aún... Allí, donde precisamente habíamos estado nosotros. Cuántas veces he nadado en ese mar nocturno, me he perdido en ese cielo azul, llevado por los efluvios del alcohol, por la esperanza de encontrarla otra vez. Arriba y abajo, sin tregua. Por Hydra, Perseo, Andrómeda... Y abajo, hasta llegar a Casiopea. La primera estrella a la derecha y después todo recto, hasta la mañana. Y otras muchas. Y a todas les preguntaba; ¿La habéis visto? Por favor... He perdido mi estrella. Mi isla, que no existe. ¿Dónde estará ahora? ¿Qué estará haciendo? ¿Con quién?;. Y a mi alrededor, ese silencio de esas estrellas entrometidas. El ruído molesto de mis lágrimas agotadas. Y yo, estúpido, buscando y esperando encontrar una respuesta. Dadme un porqué, un simple porqué, cualquier porqué. Pero qué idiota. Ya se sabe. Cuando un amor se acaba se puede encontrar todo, excepto un porqué.
En algunos casos, es mejor no haber visto nada.

sábado, 28 de julio de 2012

La entrada mas absurda, quizás!


Es como la sensación de estar enamorada de un vestido de novia, de tu vestido de novia.

Vas en busca de algo que no has visto,  pero que sin querer, tienes en mente. Te paseas por cien mil tiendas, buscando algo que ni tú misma sabes qué es. Hasta que de repente, en el lugar más inesperado, te lo ponen delante de ti. Se acumulan una inmensidad de sentimientos que no sabes cómo solucionar. Quizás, incluso, el sentimiento de no gustarte para nada, que por nada del mundo te pondrías eso. Y sigues buscando. Pero a partir de ahora, sin ni siquiera saberlo, lo buscas a él. Busca volver a tener esa sensación, de volver a verlo, de volver a probártelo y verte lo más rara y hermosa del mundo.
Y llega el momento de preguntarse, ¿para qué más vueltas, si lo que busco lo tengo delante? Seguro que cuesta un poco adaptarse, seguro que necesitas unos arreglos, seguro que necesita unos complementos, pero la sensación está ahí. Unos zapatos, unos pendientes, una elegante diadema en un ligero peinado y un sencillo maquillaje que durará el tiempo que tenga que durar, pero que causará la más bonita de las sonrisas que se puedan imaginar.
Y luego llega la mejor sensación, las ganas de probártelo constantemente, de verlo, de buscar las posibilidades para que todo salga lo mejor posible. Desde el momento que lo ves, te lo pruebas pero aún no te lo puedes llevar a casa. Pasa algún tiempo hasta que lo tengas en tu cuarto, y mientras tanto sueñas cada noche con él, en cómo te quedará finalmente, en la sensación que causará cuando lo vea la persona más importante para ti, tu futura familia, tu familia… Y a pesar de todo ello, no abandonas la satisfacción de saber que algún día estará, lo tendrás en tu habitación, en cada amanecer, en cada madrugada. Esperando ahora a ponértelo en el día más importante de tu vida, en el cual te sientes la mujer más afortunada de la tierra, luciendo la mejor de las sonrisas porque ya lo tienes a tu lado diciéndote lo guapa que eres, pero lo realmente guapa que estás ese día. Sólo eso…
Pues sí, que no acabe nunca esa sensación, la misma sensación que tienes cuando lo ves por primera vez, cuando sabes que está pero no puedes verlo, no puedes tocarlo… y que sabes que, quizás, él tenga la misma sensación que tú.