
A la luz de las estrellas, vemos la noche pasar.
No se si el alba me llevará a los pies de mi ciudad, mi ciudad.
Soy un pobre bandolero y una mujer me perdió, rompiéndome el corazón, dejando el juego y el vino. Por eso me han de llamar; príncipe de los ladrones con aires de capitán.
Nadie podrá conquitar este reino.
Mientras yo sea el guardían de mis huesos.
Aunque solo soy vagabundo, nadie me podrá quitar ver la luna plateá que cuando llega febrero contempla su carnaval.
Nadie podrá conquistar este reino.
Mientras yo sea el guardián de mis huesos.
Nadie podrá conquistar mi carnaval.
