lunes, 13 de diciembre de 2010

De entre las flores...


De entre las flores de un jardín bello nació una rosa
tan rebonita que hasta el agüita que le caía se contagiaba de su perfume de flor hermosa. Y aquella agüita en agua bendita se convertía. Su jardinero la fue cuidando igual que a un niño, hasta cariño le iba tomando día tras da. La fue cuidando con gran esmero. Y el jardinero sin su rosita ya no vivía.
Pero en una mañana que él no confiaba, el viento se mecía, una mano malvada se la encaprichaba y la arrancaría y al ver su jardinero que no estaba en su rama, muriéndose de celos y en su dolor, así la lloraba. Rosa, hay dime dónde estás Rosita de mi jardín la mas hermosa, frigante y frivorosa di qué mano maldita te ha arrancado la vida. Rosa, sin ti el jardín ya no reluce, ni brotará ese amor tan dulce que de tus petalitos tan requetebonitos el aire percibías. Quién de tus ramas te arrancaba tu osadía y a ti sin vida te dejaba y de mi se llevaba lo que el mundo más quería.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Dicen... dicen...




Dicen, que de noche la luna pasea por tus barrios y dicen que las nubes son caballos blancos.
Y que Cádiz es la novia del mar y un barquito que está navegando.
Dicen que tu playa la Caleta vivió un romance con grandes poetas y que sobre esta tierra es donde muere y vive el Sol y dicen que el teatro es la hoguera que quemó sus palabras.
Dicen que la lluvia es el llanto de la mar con lágrimas de plata y que las tardes de Cádiz dan besitos en la cara y que se sienten sólo si no tienen a sus guitarras, su poesía y garganta...
Y así te habla cualquier autor con la locura que inventó porque ya no sabe cómo expresar de tanto amor y con locos convenios Cádiz que han escrito, porque eres tan guapa que a cualquier poeta lo vuelves loquito perdío, loco perdío!!!


Los niñatos 2003 (Jesús Monje, pasodoble: dicen que de noche la luna)

viernes, 10 de diciembre de 2010

La rutina no es algo que adore...




Tengo miedo. Miedo de que mi vida se vuelva a convertir en un suplicio. En la misma rutina de la que escapé en su día.

No quiero tener que depender de nadie. No quiero tener que decir en todo momento donde estoy. No quiero tener obligaciones, tus obligaciones. No quiero tener que tomar decisiones todavía. No quiero que formes parte de mi vida, aunque ya sea tarde. No quiero quererte, aunque me mienta a mí misma. No quiero que me llames. No quiero tus bonitas palabras. No quiero que me quieras, aunque se que es demasiiado tarde. No quiero que me digas lo guapa que soy, ni que me acaricies como lo haces. No quiero que me toques suavemente. No quiero que me mires con esos ojitos que acaramelan hasta al mismo demonio. No quiero que me apasionen tus besos. No quiero que conozcas mis encantos. No quiero conocer una puesta de sol tu y yo agarrados de la mano... tumbados en la arena de la playa de la Caleta. No quiero pasear por la orilla de la playa junto a ti...


Y ahora, voy a seguir mintiendo... NO ME GUSTAS, NO ME ENCANTAS, NO QUIERO TENERTE CERCA, NO TE QUIERO MÁS EN MI CAMA. =)*


La palabra que antes no me gustaba, ahora quiero que se mantenga... Necesito un poco más de tiempo. No me quiero precipitar para que luego pase lo de siempre. Ahora quiero hacer las cosas bien y eso significa con calma. Pensando bien lo que hago y sin dar un paso antes que otro. Y aunque no veía mucho sentimiento... ahora estoy asustada. Hace tanto tiempo que no sentía esto, que se me había olvidado lo que duele.

jueves, 2 de diciembre de 2010




Fernando Orden Rueda 2º de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional 'Carta a un maltratador', convocado por la Asociación 'Juntos contra la violencia doméstica'

Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado… porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras… Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe… La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Tres metros sobre el cielo... =)*




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-Soy feliz. Jamás me he sentido tan bien, ¿y tú?
-¿Yo? Estoy de maravilla
-¿Hasta el punto de llegar a tocar el cielo con un dedo?
-No, así no.
-¿Ah, no?
-Mucho más. Al menos tres metros sobre el cielo

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Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna, todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play, y más y más aún. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro.
Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.
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- Prácticamente, ¿cuántas veces se ha roto este mes?
- Cuatro.
- De verdad, no sabes mantener una moto.
- No es eso, yo la hago correr al máximo. No soy como tú, que desde que te has enamorado no piensas más en las carreras. Porque, ¿te has enamorado verdad? ¿No piensas siempre en ella? ¿No estás esperando la hora en la que ella te llame? ¿No te late con fuerza el corazón cuando la ves?
- Sí. Sí que estoy enamorado.
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-Me da miedo decir algo equivocado...
Te amo.
-Vuelvelo a decir.
-Te amo.

-Nunca dejes de decirlo.
-Te amo,te amo,te amo.
-Nunca habia sido tan feliz en toda mi vida.
-Yo tampoco.
-Tan feliz como para tocar el cielo con un dedo?
-No,muchos mas,al menos tres metros sobre el cielo.
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