lunes, 31 de enero de 2011

=D *


En los brazos acurrucaba a su muñeca,
y le hablaba en su lenguaje de inocencia,
voy a ponerte un traje y un peinado nuevo.
Que esta tarde mi padre nos va a dar un paseo,
nos va a dar un paseo y nos va a llevar a merendar
y al parque a jugar, y al parque a jugar..

No le digas los secretos,
que en mi cama yo te cuento,
que aunque me abrazo contigo
cuando tú te quedas dormía,
yo echo de menos sus besos.

No le digas que mi madre
le llora mucho a escondía.
No le cuentes que me cuesta respirar,
cuando me abraza y me deja en el portal
hasta que se aleja, hasta que se aleja..

Lo que daría en mi cumpleaños por cantar,
cortar la tarta y poderme retratar
con los dos juntos
y a los dos juntos
soplarles las velas.

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Y esq en Carnavales tambien me acuerdo de vosotros...

miércoles, 19 de enero de 2011

TE QUIERO



La facilidad para decir las palabras más difíciles. La sencillez con la que las decimos hace que parezcan que no tienen valor. Hace que el día a día sea simplemente eso, el día a día. Cuando las dices por mensajes, a gritos, bajito al oído, a través de un vídeo, de una foto, en un papel, en una canción… Son palabras difíciles que las hacemos rutinarias, pierden valor y cuando se dicen de verdad, no le damos importancia. Son esas palabras las que me hacen pensar en medio de una conversación, al final de una frase o en una simple despedida, si debo decirlas o no. Si es mejor esperar y cuando las diga sea demasiado tarde. Callarme y cuando las quiera decir no pueda porque se esfumaron.

Son las palabras más bonitas y cortas que puedas imaginar. Pero como todo, tienen su parte oscura: cuando las dices una vez, es difícil rectificarlas. Cuando las susurras, es difícil no escucharlas. Cuando las escribes, es difícil olvidarlas. Cuando las cantas, son muy pegadizas. Cuando las gritas, es difícil que no las escuchen los demás. Pero cuando las dices mirando a los ojos de la otra persona, se clavan muy dentro y es aún más difícil sacarlas, no escucharlas, olvidarlas y no decir nada. Claro que cuando te las dicen así, te sientes la persona más afortunada de la tierra. Se te olvida el resto del mundo y tu sonrisa brilla más que nunca. Y aunque digan lo contrario, quieres más…

domingo, 9 de enero de 2011

Como cantarte al oído... como si estuviera detrás de mi... susurrandome bajito para que nadie más lo escuche...

http://www.youtube.com/watch?v=LVs1zkC5JKk

lunes, 3 de enero de 2011


Un día como hoy en un aula de 26 alumnos-as de 3 años.

Entran en " semi fila" porque se despistan, se sueltan, algunos se vuelven hacia la puerta porque no quieren entrar, ... tiras de ellos hasta el aula. Quito la mayoría de los chaquetones porque ellos solos no son capaces ya que encima del chaquetón llevan envuelta una gran bufanda, gorro y guantes que hay que guardar en los bolsillos de cada uno con cuidado no vaya a ser que se pierdan y la madre te lo recrimine durante toda la semana.

Talegas con el desayuno por el suelo, unos sentados en su sitio, otros corriendo por el aula. Se pone orden levantando la voz y terminando con un golpe de silbato o de tambor. Las 9.20, por fin se han sentado todos. Hacemos asamblea, repito más de 20 veces que para hablar hay que levantar la mano, hay que respetar el turno, unos escuchan, otros están en su mundo y otros, después del gran tazón de cereales de desayuno que les han puesto en casa sienten la llamada de la selva. En mitad de la asamblea 7 niños se levantan porque quieren hacer " caca ". Según van acabando hay que limpiarles el culito, porque no saben y se llenan ropa, manos, baño y a otro compañero si se acerca demasiado. Además, si va manchado de caca a casa, la madre te lo recriminará toda la semana y lo contará en las reuniones de madres de los cumpleaños de los niños-as. Y limpio mocos.

Empezamos el trabajo por rincones, y los no contentos con su tarea del momento se levantan, le quitan el material a otro compañero, grito, agresión, llanto,... niño a la silla de pensar. Así 3, uno detrás de otro.
Cambiamos de tarea y vuelta a empezar, grito, agresión, llanto, ... limpio mocos, limpio mocos.

Para recoger el material yo pido, yo vuelvo a pedir, yo toco el silbato, yo toco el tambor y termino GRITANDO: A RECOGER A ORDENAR CADA COSA EN SU LUGAR, a la vez que voy cogiendo cosas del suelo.

Hora del aseo, por grupos se lavan las manos y van al baño. Reparto jabón, reparto servilletas, reparto papel higiénico, uno se sube al lavabo, otro empuja porque iba el primero, uno mete el dedito en el grifo, agua por todas partes, pis fuera, cola de niños pq todos los baños están ocupados porque 4 están haciendo caca.

Desayunos, señorita ábreme el zumo, señorita se me ha derramado el zumo, un yogur abierto en el suelo, galletas oreo pisoteadas, yo no quiero pan, a mi ésto no me gusta, llanto me quiero ir con mi mamá, seño pélame la pera y limpio mocos. Anda, fulanito ha vomitado.

Recogemos y 15 minutos para volver a poner los chaquetones. Patio y madres en la muralla vigilando que a sus hijos no les pase nada, porque las maestras ¿ para qué estamos?
Señorita mocos, señorita pipi, señorita fulanito me ha pegado, menganito no te subas en el árbol, periquito no muerdas, las piedras no se chupan, la arena no se come,limpio mocos, limpio mocos, limpio mocos ...

Vuelta a clase, colgamos chaquetones en las perchas, limpio caras con toallitas, manos con agua y jabón, y vuelta a la tarea: no se pinta en la ficha del compañero, los papeles a la papelera, el cuaderno no se come, con el lápiz no pintamos el suelo, limpio mocos, limpio mocos, limpio mocos...

Hora de la salida: la familia agolpada en la puerta para que su hijo-a salga el primero, me piden explicaciones de por qué un niño se ha arrancado la postillita de la frente, otro dice que se ha raspado el dedo con el suelo, otro que no se ha tomado el zumo, otra madre preocupada porque el niño ha bebido poca agua, y otra porque su niño ha salido de clase con mocos, una bufanda que no aparece, un guante perdido desde la semana pasada, una botella de agua que no es suya, ...

Llego a casa con la coleta al lado, la boca seca porque no me acordé o no tuve tiempo de beber agua, y una vecina que me dice, andaaa ehhh ya hasta mañana, que poco trabajáis los maestros. Así con 67 no, con 80 podríamos jubilarnos y tan frescos