... desaparecen... aparecen... los echas de menos... las echas de menos... hablas... hablan... discutes ... discuten... los ves... los dejas de ver... compartes... no compartes... eres egoísta... lo son los demás...
Todo parece mucho más exagerado cuando te encuentras delante de mil apuntes que a la hora de la verdad te suenan a chino. Te resulta todo tan absurdo que no sabes si merece la pena o no seguir adelante. Recuerdas otros años y piensas que este es el peor Febrero, Junio o Septiembre. Te sientas delante de tus mil apuntes y decides seguir. Te olvidas por unas horas de todo, te evades del resto del mundo y haces tu primer "descanso". Y piensas, ojalá estuviera en mi casa... pero vuelves otra vez hasta que el cuerpo aguante: insomnio, falta de alimentación, estrés, movidas por aquí, movidas por allá...
Llega el día del examen. Nervios. Nervios y mas nervios. ¿Que se te pasa por la cabeza? Que no te sabes nada, como si ni siquiera hubieras mirado esos mil apuntes. Te ponen el examen boca abajo encima de tu mesa. ¿Que habrá debajo? Pues sí. Llegó la hora de demostrarlo. ... Última pregunta. Repaso general. Y fin.
Y ya fuera, con la mirada perdida, te vas dando cuenta que podrá merecer la pena, que tarde o temprano recogerás tus frutos. Mientras tanto, hay que estudiar para el siguiente.
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